miércoles, 30 de junio de 2010

Decálogo de la autoestima ....

Desde hace unos meses me siento bien, en general, bien conmigo misma. No sé porqué, pero ahora me quiero mucho más que ayer, pero menos que mañana. Es importante quererse mucho, pero sin pasarse. Reflejamos lo que somos, aunque no somos lo que reflejamos. Basándome en mi experiencia, he creado un decálogo de cosas que decirse a uno mismo todas las mañanas, frente al espejo, al levantarse. Realmente, suben el ánimo. De verdad que funcionan. Las quiero compartir con todos vosotros, por si alguna vez las podéis necesitar...


DECÁLOGO DE LA AUTOESTIMA

1. Eres especial y única.

2. Recuerda siempre los cumplidos que has recibido. Olvida las malas palabras.

3. La única razón por la que alguien puede odiarte es porque quiere ser como tú.

4. Una sonrisa tuya puede traer felicidad a cualquiera, aunque no les caigas bien o no te conozcan.

5. Cada noche, alguien piensa en ti antes de dormir.

6. Para alguien significas el mundo.

7. Si no fuera por ti, alguien no existiría.

8. Cuando crees que has cometido el error más grande del mundo, algo bueno viene de él.

9. Dí siempre lo que sientes y sé honesta con tus pensamientos e ideas.

10. Sé siempre AUTÉNTICA y TÚ MISMA. No hay nada que te pueda hacer sentir mejor.

domingo, 27 de junio de 2010

La peor madre del mundo ...


Esta tarde mi hija me ha dicho con cara de enfadada y mucho sentimiento: "ERES MALA, YA NO TE QUIERO, NO ERES MÁS MI AMIGA" . Todo porque hemos tenido una pequeña conversación algo subida de tono sobre las cosas que se deben y no se deben hacer en casa. Este pequeño incidente con mi hija me ha servido de inspiración para este relato.

¿Cómo era vuestra madre cuando érais pequeños? ¿Era buena? Os puedo asegurar que yo tuve la PEOR MADRE DEL MUNDO.
Mientras otros niños comían dulces y chocolate para desayunar, mi hermana y yo teníamos que comer cereales con leche y un buen puñado de galletas maría, insípidas y sin chocolate. Mientras en el cole, los demás niños llevaban un refresco y un bollycao para el recreo, nosotras llevábamos sandwiches caseros de jamón y queso y una botella de agua en la mochila.

Mi madre insistía en saber siempre dónde estábamos, a todas horas. Ella tenía que saber quiénes eran nuestros amigos y qué era lo que hacíamos cuando estábamos con ellos. Aunque a mi hermana y a mi nos avergonzaba admitirlo, nuestra madre violaba la Ley del Trabajo de Menores y nos hacia fregar los platos, hacer las camas, barrer el suelo, recoger y ordenar nuestra ropa, tirar la basura y todo tipo de trabajos inhumanos. Es más, llegamos a pensár que mi madre se pasaba las noches en vela inventando nuevas tareas para que las hiciéramos al día siguiente.
Siempre nos insistía en que teníamos que decir la verdad. Creo que cuando éramos adolescentes era capaz de leer nuestra mente y, como mintiéramos, nos pillaba. No sé cómo se las ingeniaba, pero tenía un radar anti-mentiras.

Y después, cuando empezamos a salir con chicos y a tener nuestros primeros novios, las cosas se pusieron peores. Mi madre nunca permitió que nuestros "amigos" tocaran el claxon del coche y esperaran frente a la puerta de casa hasta que saliéramos. ¡¡No!! Tenían que entrar en casa para que ella pudiera conocerlos, para pasar lo que ella denominaba "El Test". Mientras que todas nuestras amigas podían salir con sus "amigas" y "amigos" desde los 12 o 13 años, nosotras tuvimos que esperar hasta haber cumplido los 16.

Es triste decirlo, pero por culpa de nuestra madre mi hermana y yo nos perdimos muchísimas experiencias que otros jóvenes normales vivieron a nuestra edad... A ninguna de las dos nos sorprendieron robando algo en el supermercado de la esquina, o rayando un coche o enzarzadas en peleas callejeras. Y todo, por culpa de mi madre.

Ahora que ya soy una mujer adulta, madura y responsable, y que ya no vivo con mi madre; ahora que la mamá soy yo, tengo que reconocerlo, estoy haciendo el mayor de los esfuerzos para ser la PEOR MAMÁ DEL MUNDO para mi hija, tal y como mi madre lo fue conmigo.
Y, a decir verdad, creo que eso es lo que está yendo mal en nuestra sociedad: YA NO HAY SUFICIENTES MALAS MADRES.

viernes, 25 de junio de 2010

Igual que yo...

Cuando mi hijo nació yo estaba de viaje. Por aquel entonces tenía un trabajo muy sacrificado que me obligaba a pasar mucho tiempo fuera de casa. No pude verle nacer...
El día menos pensado mi hijo ya empezó a caminar y aprendió a comer solito. ¡Cómo creció de rápido! Dijo su primera palabra cuando yo no estaba ...
Un día, mientras hablábamos por teléfono, me dijo:
-Papi, algún día seré como tú. ¿Cuándo vuelves a casa?
- No lo sé hijo, pero cuando regrese jugaremos juntos, ya lo verás- respondí con un nudo en la garganta.
El día de su décimo cumpleaños conseguí pedirlo libre en mi trabajo y lo pasé con él. Entusiasmado, me dijo:
-¡Gracias papi por la pelota!¿Quieres jugar conmigo?
-Hoy no hijo, tengo mucho que hacer - respondí sin mirarle, ya que estaba escribiendo unas cartas bastante urgentes.
-Está bien papi, no te procupes, en otra ocasión será- dijo resginado- Te quiero mucho - añadió.
Se fue sonriendo, mientras en la distancia me gritaba: "YO QUIERO SER COMO TÚ, PAPI"
Uno de los días más felices para todos fue cuando mi hijo se licenció. Terminaba la universidad ese mismo año y estaba ya hecho todo un hombretón. Hicimos una gran fiesta en casa para celebrar que él sería el primero de la familia en tener una carrera.
-¡Hijo mío! ¡ Qué orgulloso estoy de ti! Siéntate un ratito conmigo y hablemos un poco de tus planes...- le dije mientras le agarraba del brazo.
- Ahora no papá, tengo compromisos. Después de la fiesta me voy a visitar a unos amigos- me replicó con frialdad.

Han pasado los años y ya estoy jubilado. Mi hijo terminó su carrera y se licenció en Derecho. Consiguió un buen trabajo y ahora vive en otra ciudad.
Hoy le he llamado por teléfono para pedirle que venga a visitarme. Hace tiempo que no nos vemos y me gustaría pasar el día en su compañía y la de mis nietos...
-Me encantaría papá, pero es que no tengo tiempo - me ha respondido.- Tú mejor que nadie lo sabes: el trabajo, los niños, la casa ... Pero gracias por llamarme. Me ha encantado oír tu voz.

Al colgar el teléfono me he dado cuenta de que mi hijo ha conseguido lo que siempre quiso. Me acabo de dar cuenta de que mi hijo ES COMO YO.

viernes, 18 de junio de 2010

¿En busca de la felicidad?...

Un banquero estaba de vacaciones por el Caribe. Un día, se encontraba en el muelle del pueblo tomando algo y relajándose con el paisaje cuando llegó un pescador en su botecito con varios atunes de buen tamaño.
El banquero elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlos.
- Solo un rato, señor- respondió el marinero.
- Y ¿por qué no has estado más tiempo? Así hubieras sacado más pescados - le dijo el banquero.
- Porque con estos pescados que he cogido hoy ya tengo suficiente para mi familia - respondió el pesacador.
- Y, permíteme que me entromera en tu vida privada - interrumpió el banquero - pero... ¿ qué haces con el resto de tu tiempo? ¿A qué lo dedicas?
- Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, echo la siesta con mi mujer, bajo todas las noches al pueblo donde bebo vino, charlo y toco la guitarra con mis amigos. La verdad que tengo una vida agradable y ocupada - respondió orgulloso el pesacador.
El banquero en tono burlón le replicó:
- Soy licenciado por la Universidad de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y, con los ingresos, comprarte un bote más grande. Con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y así tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer tú directamente y, así, abrir tu propia pescadería. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pueblo e irte a la capital, donde dirijirías tu empresa en expansión y montarías más franquicias de la pescadería.
El pescador escuchó atento las palabras del banquero y cuando terminó le preguntó:
- ¿Pero ... cuánto tiempo tardaría todo eso?
- Entre 15 y 20 años - respondió el banquero.
- ¿Y luego qué?- preguntó el pescador.
El banquero sonrió y dijo entre risa y risa:
- Esta es la mejor parte. Cuando llegue la hora deberías vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico y... ¡tendrás muchos millones!
- Millones ... ¿y luego qué? - farfulló el pesacador.
- Luego te puedes retirar- le respondió el banquero- Te mudas a un pueblecito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, echar la siesta con tu mujer, bajar todas las noches al pueblo para beber vino y tocar la guitarra con tus amigos.
El pescador, asombrado, respondió:
- ¿¿¿¿¿Y ACASO ESO NO ES LO QUE TENGO YO YA????? ¿¿¿¿¿ POR QUÉ TENGO QUE ESPERAR VEINTE AÑOS?????


MORALEJA

En ocasiones, yo diría que siempre (es un error muy muy común hoy en día), malgastamos nuestra vida buscando conseguir una felicidad que ya tenemos pero que muchas veces no vemos.

La verdadera FELICIDAD consiste en disfrutar, querer, valorar... lo que tenemos SIN LAMENTARNOS por lo que nos falta.

Así que, recordad : LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO.

jueves, 17 de junio de 2010

"Informeporfavor"...


Yo era todavía un niño pequeño. Entre las cosas que me fascinaban estaba el viejo teléfono. Lo que más me intrigaba era que en su interior vivía un pequeño genio, muy inteligente y amable, que sabia todas las cosas: la hora que era, el tiempo que haría al otro día, el horario de los trenes, los teléfonos de los amigos de mis padres...
Deseaba mucho conocer el nombre de aquel mago. Entonces me puse a escuchar todo lo que mi madre le decía cuando hablaban y descubrí que ella lo llamaba Informeporfavor. Las cosas mágicas siempre tienen nombres largos, como abracadabra o supercalifragilisticoespialidoso...

Mi primer contacto con Informeporfavor se produjo un día que mi madre me dejó solo en casa por unos minutos. Yo aproveché para bajar al sótano y me puse a jugar con un martillo hasta que me di tal martillazo en un dedo que se me puso como una morcilla. No ganaba nada con gritar como un loco porque en casa no había nadie para escucharme, así que recurrí a Informeporfavor. Subí tan rápido como pude, descolgué el auricular y le hablé: -"Informeporfavor"-. En efecto, él estaba allí. Y además tenía una suave voz de mujer. Tal vez en vez de un genio era una genia…
En cuanto me respondió, me puse a llorar con todas mis fuerzas y le conté lo que me pasaba.
Informeporfavor me preguntó:
- ¿Puedes alcanzar en la nevera los cubitos de hielo?.
- Sí, puedo- le respondí.
Y me explicó que sacara uno y me lo pusiera sobre el dedo. Eso me alivió mucho el dolor y pensé que tal vez Informeporfavor había hecho un poco de magia para curarme.

Desde entonces yo llamaba en secreto a Informeporfavor para consultarle por todo: "¿Cómo se deletrea y se escribe "fijar?". "¿Cómo se calcula el área de un cuadrado?". "¿Cuál es la capital de Bélgica?". Y en seguida, con una paciencia extraordinaria, Informeporfavor me respondía a todas mis preguntas.
Cuando mi querido canarito apareció muerto en su jaula, llamé a Informeporfavor y le conté mi profunda tristeza.
- ¿Puede usted explicarme - le pregunté- cómo es posible que un pobre pajarito que pasa el día cantando para alegrarnos a todos, termine un día caído sin poder moverse en el suelo de su jaula?.
Pensó un momento, y luego me dijo:
- ¿Sabes?, hay otros mundos adonde ir a cantar.
Aquellas palabras me consolaron, e imaginé al pajarito feliz cantando en otro mundo.
Un día, cuando ya habíamos hablado algunas veces más, me preguntó mi nombre.
- Francisco - le respondí
- Puedes llamarme Amanda - me dijo.

Algunas semanas más tarde, mi padre fue trasladado a causa de su trabajo y nos fuimos a vivir bastante lejos del pueblo desde donde telefoneaba a Amanda. En la nueva ciudad, cuando llamaba por teléfono a Informeporfavor, me contestaba alguien que no era Amanda y cuando preguntaba por ella, nadie la conocía. Me sentía muy mal...

Pasaron muchos años y me convertí en un hombre hecho y derecho. Comprendí el funcionamiento de los teléfonos y aprendí que los genios no existen. Entonces tuve más deseos de conocer a esa segunda mamá que era Amanda.
Solía viajar mucho por negocios, ya que conseguí un puesto de renombre en mi empresa. En una ocasión, tuve que hacer un viaje en avión con escala cerca de mi pueblo natal. Tenía media hora entre los dos vuelos, así que fui al teléfono público, llamé y pegunté por Amanda. Cuando ella me respondió, pregunté:
- Amanda, podrías decirme… ¿Cómo se deletrea "fijar?".
Pensó un momento y me respondió:
- Espero que tu dedo ande un poco mejor.
Y entonces los dos estallamos en una carcajada simultánea.
Le conté mi nueva vida, mi gran empleo, y le agradecí todo lo que había hecho por mí siendo niño. Le indiqué cuánto había significado para mí. Y ella me dijo:
- Soy yo la que te debe mucho, no puedes imaginarlo. Siempre soñé con tener un hijo, pero no lo tuve, y tú llenaste de manera formidable ese vacío.
Cuando nos despedimos prometí llamarla cuando volviera, pues seguramente tendría que hacer un viaje similar algunas semanas después y podría ir a conocerla. Nos reímos y quedamos en que la próxima vez, hablaríamos en persona.

Pasó un tiempo y el nuevo viaje se produjo. Entre el cambio de aviones llamé a la central telefónica.
- Amanda, por favor - solicité.
- ¿Es usted un pariente de Amanda?- contestó otra telefonista.
- No, pero somos viejos amigos, dígale que es Francisco - respondí.
- Señor, -me contestó la telefonista- lamento mucho darle esta noticia, pero Amanda falleció hace 15 días. Últimamente estaba muy enferma y trabajaba sólo a media jornada. Todos la echamos mucho de menos- dijo entre sollozos. Tras una breve pausa, preguntó:
- ¿Usted me dijo que se llama Francisco?
- Si- respondí.
- Amanda me dejó antes de abandonar el trabajo una notita para usted. Ella me dijo que usted lo comprendería. La nota dice: "Francisco, hay otros mundos a donde ir a cantar". ¿Entiende algo? - me preguntó confusa la operadora.
- Claro que sí entiendo - apenas podía articular palabra- muchas, muchas gracias señorita y adiós.

Faltaban unos minutos para la partida del avión. De vuelta hacia la puerta de embarque me di cuenta de que tenía los ojos húmedos...

Falta de generosidad...


Una joven esperaba el embarque de su vuelo en el aeropuerto. Como tenía mucho tiempo por delante, decidió comprarse un buen libro, y también un paquete de galletas.
Se sentó lo más cómodamente que pudo, y se puso tranquilamente a leer, dispuesta a pasar un buen rato de descanso.
Al cabo de unos minutos, se sentó a su lado un hombre que abrió una revista y, al igual que ella, también se puso a leer.
Cuando ella cogió la primera galleta, el hombre también cogió una. Ella se sintió irritada por este comportamiento, pero no dijo nada, sólo pensó :“¡Que cara dura!” Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre hacía lo mismo. Ella se iba enfadando cada vez más, pero no quería hacer un espectáculo, así que hacía lo imposible por no abrir la boca y aguantar la situación como medianamente podía.
Cuando sólo quedaba una galleta, pensó: “¿Y ahora qué va a hacer este imbécil ?” El hombre cogíó la última galleta, la partíó en dos y le dió a ella la mitad.
"¡Bueno, esto ya es demasiado!" dijo ella para sí. Estaba muy enfadada y, en un arranque de genio, cogió su libro y sus cosas y salió disparada hacia la puerta de embarque.
Cuando se sentó en su asiento del avión, abrió su bolso y con gran sorpresa descubrió que su paquete de galletas estaba allí, intacto y cerrado.La vergüenza se apoderó de ella y comenzó a sentirse fatal. No comprendía cómo se había podido equivocar. Había olvidado que guardó su paquete de galletas en el bolso cuando se sentó en el banco a leer el libro.
El hombre había compartido con ella sus galletas sin ningún problema, sin rencor, sin explicaciones de ningún tipo, mientras ella se había enfadado pensando que aquel tipo, a quien no conocía de nada, era un descarado que se estaba comiendo sus galletas...
El avión despegó y ella cerró los ojos. Por más que lo intentó, no pudo descansar. Y es que EL REMORDIMIENTO es muy mal compañero de viaje ...

HAY CUATRO COSAS QUE NO PODREMOS RECUPERAR NUNCA MÁS…

Una piedra… Después de haberla tirado.

Una palabra
… después de haberla dicho.

Una oportunidad… después de haberla perdido.

El tiempo… cuando ya ha pasado.

martes, 15 de junio de 2010

Mi VIDA, mi mejor ESCUELA...


Donde más cosas he aprendido ha sido en LA VIDA. Ella es mi mejor Universidad, donde abundan muchísimos títulos, entre ellos el MÁSTER EN RELACIONES INTERPERSONALES, que es la especialidad con más alto índice de suspensos ... ¿por qué será?
En lo que llevo de vida, he aprendido que no puedo hacer que alguien me ame, sólo puedo convertirme en alguien a quien se pueda amar; el resto ya no depende de mí.
He aprendido también que por mucho que me preocupe por los demás, muchos de ellos no se preocuparán por mí y que se necesitan muchos años para construir la confianza y únicamente segundos para destruirla.
He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida no son las cosas que tengo alrededor, sino las personas que tengo alrededor.
He aprendido que no debo compararme con lo mejor de lo que hacen los demás, sino con lo mejor que puedo hacer yo.
He aprendido que lo más importante no es lo que me pasa sino cómo lo afronto.
He aprendido que hay cosas que puedo hacer en un instante que ocasionan dolor durante toda la vida, y que es importante practicar y ensayar mucho para convertirme en la persona que quiero llegar a ser.
He aprendido que es muchísimo más fácil reaccionar que pensar y más satisfactorio pensar que reaccionar.
He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que quiero con palabras cariñosas; podría ser la última vez que los veo.
He aprendido que puedo llegar mucho más lejos de lo que creía.
He aprendido que soy responsable de lo que hago, cualquiera que sea el sentimiento que tenga.
He aprendido que los héroes son las personas que hacen aquello de lo que están convencidos, a pesar de las consecuencias.
He aprendido que aprender a perdonar requiere mucha práctica.
He aprendido que el dinero es un pésimo indicador de valor de algo o de alguien.
He aprendido que a veces las personas que creo que me van a patear cuando me caigo, son aquellas que me ayudan a levantarme ( y al revés...)
He aprendido que en muchas ocasiones tengo derecho a estar enfadada, pero no a ser cruel.
He aprendido que si son verdaderos, la amistad y el amor continúan creciendo a pesar de las distancias.
He aprendido que simplemente porque alguien no me ame como yo quiero, no significa que no me ame a su manera.
He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonado por los otros; a veces tengo que perdonarme a mí misma.
He aprendido que por más fuerte que sea mi duelo, el mundo no se detiene por mi dolor.
He aprendido que mientras mis antecedentes y circunstancias pueden haber influenciado en lo que ahora soy, yo soy la única responsable de lo que puedo llegar a ser.
He aprendido que dos personas pueden mirar la misma cosa y ver algo totalmente diferente.
He aprendido que por más que trato de proteger a mi hija, es inevitable que algún día se lastime, y con ello, me lastime yo también.
He aprendido que hay muchas maneras de enamorarse y permanecer enamorada.
He aprendido que, sin importar las consecuencias,cuando soy honesta conmigo misma llego más lejos en la vida.
He aprendido que muchas cosas pueden ser generadas por la mente; el truco es el AUTOCONTROL.
He aprendido que puedo cambiar mi vida en cuestión de horas por la influencia de personas que ni siquiera me conocen.
He aprendido que, aún cuando pienso que no puedo más, siempre encuentro ese empujón que necesito para seguir caminando.
He aprendido que las palabras, en ocasiones, son las únicas que pueden aliviar los dolores del alma.
He aprendido que el paradigma en el que vivo, no es la única opción que tengo.
He aprendido que los títulos colgados de la pared no nos convierten en mejores personas.
He aprendido que, aunque la palabra AMOR pueda tener diferentes significados, pierde su valor cuando se usa con ligereza.

miércoles, 9 de junio de 2010

LA ENVIDIA, PECADO CAPITAL...


Hoy quiero dejaros estas líneas, muy cortas, pero demasiado intensas... PARA QUE REFLEXIONÉIS un poquito ...

" Cuenta la leyenda que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía rápido y con miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. La luciérnaga huyó un día y ella no desistía; dos días y nada. En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y dijo a la serpiente:

- ¿Puedo hacerte tres preguntas?
- No acostumbro dar este precedente a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No.
- ¿Yo te hice algún mal?
- No.
- Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar. "

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me hacen esto si yo no he hecho ni nada malo ni daño a nadie? Muy sencillo... ¡¡¡Porque no soportan vernos brillar!!!

Es triste y doloroso descubrir que hay gente que nos envidia, pero lo es más descubrir que quien nos envidia es alguien de nuestro entorno, alguien a quien queremos y del que nunca sospecharíamos que tuviera en su corazón un sentimiento así , que sí, que nos daña, pero a quien más daño causa es a sí mismo.
LA ENVIDIA es el DEPORTE NACIONAL y el peor sentimiento que se puede tener. Envidiar los logros, la vida, las cosas ... de otras personas es, en definitiva, no soportar verles brillar. Es ABURRIRSE de su propia vida y METERSE en la de los demás. Si nos odian sin motivo, si no les caemos bien y si no pueden aceptar nuestro éxito, no es nuestro problema, sino el suyo. Así que nosotros, a seguir con lo nuestro.

Si te envidian, SIÉNTETE HALAGADO, porque en el fondo te están diciendo que les encantaría SER COMO TÚ.
Si te envidian, NUNCA dejes de brillar, continúa siendo tú mismo y sigue dándolo todo y haciéndolo lo mejor posible. El hecho de que PROVOQUES ENVIDIAS es prueba más que evidente de que lo estás haciendo BIEN, así que... ¡¡¡SÉ SIEMPRE AUTÉNTICO, AUNQUE TU LUZ MOLESTE A LOS PREDADORES!!!
Responde a los que te envidian con tu LUZ MÁS BRILLANTE.
NO HAY MAYOR PROVOCACIÓN QUE SER UNO MISMO ...
( y a buen entendedor ... )


sábado, 5 de junio de 2010

DE REFORMAS, LIMPIEZA Y RECICLAJE...


"Suelo tirar la basura para ir reciclando". Así de tajante es la canaria Rosanna en su nueva canción " A las buenas y a las malas". No, no, esto no es ni una crítica musical ni un artículo sobre el medioambiente, para eso ya están los entendidos en la materia.
Esta frase es la que resume el "quid" de mi artículo, me encantó cuando se la oí a Rosanna y llevo un par de días "maquinando" en mi cabecita para poder expresar todo el torrente de ideas que me provocó cuando la escuché.
Empezaré diciendo que mi corazón está en obras, lo tengo lleno de andamios, escaleras, cemento y ladrillos. Los andamios, para poder llegar a los sitios que están muy profundos; las escaleras para subir lo más alto posible y hacer una panorámica de cómo van las obras; y el cemento y los ladrillos para tapar los agujeros y hacer nuevos huecos para rellenar los espacios vacios.
También estoy haciendo limpieza , claro, cuando se está de reformas se tira todo lo viejo y que no sirve y se "recicla" en cosas nuevas y buenas.
Me encanta hacer limpieza porque hasta que no terminas ni te imaginas el espacio libre que te queda para volver a llenarlo. Tengo por costumbre almacenar cosas: recuerdos, sentimientos, palabras... y eso no es bueno. Es bonito, pero "perjudicial para la salud", como el tabaco. ¿De qué sirve guardar las palabras que te dijo tu ex cuando te dejó? ¿ O la "puñalada trapera" de esa amiga que te traicionó? Sólo ocupan espacio y no dejan sitio para "todo lo bueno que está por venir". En realidad, y pensándolo fríamente, sufro como un pequeño " Síndrome de Diógenes", pero en cuanto a sentimientos y recuerdos malos se refiere. Recopilo de todo: desprecios, rechazos, malas caras, humillaciones, traiciones... y luego, claro, cuando me toca recoger sonrisas, cariños, piropos, abrazos, poemas... no tengo espacio dónde guardarlos.
Así que, aprovechando que también en casa me he puesto a hacer limpieza y a ordenar armarios, estoy haciendo lo propio con mi corazón, que es "mi segunda casa", donde quien tiene el privilegio de entrar, tiene el lujo de poder quedarse para siempre... si realmente quiere quedarse, claro. Mucha gente se ha quedado y se queda en la puerta, admirando la fachada, pero a la hora de entrar, se da media vuelta y se va. Mis puertas están siempre abiertas, para que entre aire fresco y limpio... No hay que llamar para entrar.
Con vuestro permiso, voy a seguir "ordenando" este desastre de corazón, que son 34 años almacenando cosas y me queda mucho trabajo por hacer. Y, respecto a las reformas, tengo que hacer un diseño nuevo en el "piso", tengo que redecorarlo; clausurar habitaciones "contaminadas" y construir espacios nuevos, luminosos y positivos.
Os dejo, que tengo mucho lío por aquí. Por cierto, mis obreros hacen "precio" a quien vaya de mi parte y quiera reformar su corazón, así que... ya sabéis. No vendría mal que más de uno, al menos, se lo planteara.