martes, 13 de julio de 2010

Cerrado por vacaciones ...


Pues sí, cierro el chiringuito en verano. Y es que, con la excusa de las vacaciones, me doy unos meses de descanso, creo que merecidísimos...
Nos vemos en septiembre. Os dejo un poema precioso de "despedida".
FELIZ VERANO A TODOS Y... ¡HASTA LA VUELTA!


NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.

"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...

Walt Whitman.

miércoles, 7 de julio de 2010

Qué difícil es decir "lo siento" ...

Hoy no voy a escribir nada. No tengo suficientes palabras para expresarme. No encuentro ni el QUÉ ni el CÓMO. Diremos que me encuentro en un proceso de "bloqueo mental" , sin ideas, o con muchas ideas, pero sin saberlas transmitir. Quiero contar muchas cosas, pero no encuentro la forma. Quizás porque tengo miedo de que no me escuchen o me lean, o porque, simplemtente, se me está terminando la imaginación.
Hoy estaba dispuesta a escribir sobre el PERDÓN. Una palabra muy corta, pero que es la causante de la mayoría de las discusiones, enfados y riñas de nuestra vida.
Nos cuesta mucho admitir que nos equivocamos, quizás porque nos educaron siempre para ser los mejores. En consecuencia, es un esfuerzo sobrehumano el que tenemos que hacer para pedir perdón o decir "lo siento". Por eso, sobran las palabras. Todo lo que diga no bastará para explicar porqué somos tan EGOÍSTAS. BASTA YA de tanta hipocresía y de tanto aparentar. No se es menos hombre ni menos mujer por pedir PERDÓN.
Ya lo dice un refrán: "errar es de humanos", pero parece que vivimos en un mundo de "robots", de máquinas programadas e insensibles, que si les hablas no te escuchan y si les tocas no te sienten...
Estoy cansada ya de todo esto, así que lo mejor que puedo hacer es decíroslo con música. Con esta preciosidad de canción. A mí me pone los pelos de punta cada vez que la escucho, espero que a vosotros os transmita lo mismo...


lunes, 5 de julio de 2010

Galletas de la Felicidad ...

Llevo unos días dedicándome en serio a esto de la repostería y, tengo que reconocer, que me está gustando. Siempre he cocinado y dicen que se me da bastante bien, pero eso de los pasteles, las tartas y demás familia nunca ha estado dentro de mis planes. Enredando por ahí, he descubierto estas galletas deliciosas y muy ricas y las quiero compartir con vosotros. Aquí os dejo la receta, muy detallada e indicando cada paso, para que os queden las mejores galletas del mundo. Hacedlo bien, ¿vale? No os equivoquéis...

GALLETAS DE LA FELICIDAD

INGREDIENTES:

- 1 Kilogramo de recuerdos infantiles.
- 2 Tazas de sonrisas.
- 2.5 Kilogramos de esperanza.
- 100 Gramos de ternura.
- 5 Latas de cariño.
- 40 Paquetes de alegría.
- 1 Pizca de locura.
- 8 Kilogramos de amor.
- 5 Kilogramos de paciencia.

MODO DE PREPARACIÓN:

1) Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.
2) Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble su tamaño.
3) Lava con agua cada uno de los paquetes de alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mezcla con todo el cariño que encuentres.
4) Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura batida.
5) Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelos con la mezcla anterior.
6) Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
7) Disfrútalas siempre con tu familia... con el sabor de lo nuestro.

CONSEJO: Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y 300 gramos de comunicación, para que esta receta te dure para siempre.


domingo, 4 de julio de 2010

Regalando perlas ...

“Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas”. Las perlas son producto del dolor, resultado de la entrada de una sustancia extraña en el interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena. En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia lustrosa llamada nácar. Cuando penetra en la ostra un grano de arena, las células de nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con muchísimas capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado, se va formando una hermosa perla. Una ostra que nunca fue herida no puede producir perlas, porque la perla es una herida cicatrizada.

¿Te has sentido herido por un amigo? ¿Has sido abandonado por tu pareja?¿Tus ideas son criticadas? ¿Eres víctima de la envidia de alguien? ¡PRODUCE UNA PERLA! Una mirada, un gesto o una sonrisa son las mejores respuestas a sus ataques. Cubre tus heridas con varias capas de amor y no te dejes llevar por el resentimiento. Eso no crea perlas. REGALA a los que te atacan una perla, les pillará completamente por sorpresa, ¡SE ASOMBRARÁN!.

En ausencia de ti ...

La noche se ha adueñado de todo. Se ha apropiado de mí y de mi vida. No domino nada, ni siquiera las palabras que te escribo. Ahora te quiero escribir poniendo todo mi ser en ello. Pero no soy yo quien lo hace, tus recuerdos me superan. Son ellos quienes te están escribiendo...
PIENSO EN TI y mis ojos siguen buscando tu imagen que no acaba de llegar; mis oídos te escuchan, pero tu voz ya no está.
PIENSO EN TI mientras doy vueltas en mí, intentando comprender lo que sientes, lo que nos pasa... Mi cuerpo agotado se relaja y busca el descanso, pero mi mente sigue trabajando, imaginándote y preguntándose POR QUÉ...
PIENSO EN TI, y la ansiedad y el temor acuden a mí. Salen corriendo de un rincón de mi mente que no quiero mirar.
PIENSO EN TI y me doy cuenta de que llevo mucho tiempo actuando contra mis sentimientos. Me resisto a obedecer esta imposición. Quiero sentirte, soñarte, pensarte...
PIENSO EN TI y me enfrento a mi misma. “No deberías sentir de esa manera”, me digo. Pero mis emociones no siguen las leyes de la lógica, porque mi cabeza no sabe lo que mi alma está sintiendo. ¿Hay razones para quererte así, como lo estoy haciendo? Tan sólo sé que no puedo sentir de otra manera...
PIENSO EN TI. Imagino mil conversaciones, mil encuentros contigo, mil bromas tontas, mil sonrisas tiernas, mil abrazos cariñosos, mil caricias dulces... Luego, intento escoger entre todo, lo mejor para ti, y me quedo con la duda de saber si la sonrisa ganadora sería capaz de contagiarte y si el abrazo ganador sería capaz de acercarte más a mi.
Entonces vuelvo a PENSAR EN TI, en todo el mundo que tú eres y en el mundo inmenso que llevas dentro de ti.
PIENSO EN TI y te busco en cada rincón, en cada calle, en cada mirada... Te veo en mi transitar y tu imagen salta de pronto en cada pareja que pasea de la mano. Camino buscándote y buscando respuesta a este torbellino de emociones que hoy, en mi cama, me hacen sentirte aquí.
PIENSO EN TI y los silencios acuden a mí. Me atemoriza tu silencio por lo que podría significar. Sospecho que estás aburrido, desinteresado, que no te importo... Permíteme pensar que tu silencio significa confianza, respeto y reconocimiento de que tú y yo somos iguales. Mis palabras gritan que quiero convertirte en mi mitad y tu silencio dice que acepto que no lo eres.
PIENSO EN TI y quiero que seas capaz de decir cualquier cosa, incluso aquellas que no quieres decir y que yo no quiero escuchar. Y miro hacia atrás. Veo el pasado desvaneciéndose poco a poco, sin que pueda hacer nada para cambiarlo; y el futuro que aún no ha llegado y que sí puedo cambiar...
PIENSO EN TI y una parte de mi quiere escribir, otra quiere razonar, otra huir, otra reir, otra llorar... “No puedo evitarlo”, lo confieso, ESTOY ATRAPADA PENSANDO SÓLO EN TI.

Te conocí en un lugar que no tiene forma ni nombre. Un lugar que sólo podemos tocar a través de las palabras y con los ojos cerrados. Es nuestro lugar y nuestro tiempo. Es allí donde tú y yo fuimos libres de hablar, de vivir, de sentir, de soñar...
PIENSO EN TI y recuerdo tu voz, tu voz que me envuelve y enternece. Tu voz simple, tu voz de hombre, tu voz que ahora me habla...

Esta noche está llena de ti, y yo estoy sólo a ti entregada. Tómala, siéntela, escúchala, alcánzala... Sé que me estás leyendo. Coge esta noche llena de AMOR, te la regalo, ES PARA TI.
Hoy PIENSO EN TI en mis sueños y, recuerdo tras recuerdo, voy evocando tu imagen. Aquí estoy, frente al ordenador, escribiéndote con el alma y bebiéndome de un solo sorbo esta AUSENCIA DE TI.

jueves, 1 de julio de 2010

La roca altiva...

El mar, hecho ola, golpeaba la roca. La roca, altiva, despreciaba los golpes.
- ¿Por qué te resistes?- preguntaba la ola.
- ¿Por qué me golpeas? - respondía la roca.
- ¿Te hago daño? - insistía la ola.
- No, pero me ofendes - concluyó la roca.
Y la roca con su pétreo orgullo, seguía resistiendo. La ola, a veces, la acariciaba y, a veces, la
golpeaba. Y la gaviota sonreía: “Siempre están con el mismo problema”. Y bajaba volando y se posaba en la roca.
- ¡Márchate, gaviota. No te apoyes en mí!- protestaba la roca, orgullosa.
- ¡Eres como una mujer soberbia! - decía la gaviota- Yo no te molesto. Estás hecha para los pájaros.
- Yo soy para mí - decía tajante la roca.

Aquella tarde la gaviota leyó un periódico flotando en el agua cuyo titular decía: “Se va a canalizar la ría”.
- Roca, vas a morir - le dijo la gaviota.
- Yo nunca muero- respondió ella con su habitual estilo.
- Te quedarás sin agua y sin peces. Sola y reseca, como un esqueleto.
- Prefiero la sequedad y la soledad. Así no me molestará el mar.
Y el mar volvía y la azotaba de nuevo. Pero la roca, cada vez más piedra, rompía al mar haciéndolo espuma.

Pasaron dos días y vieron unas grúas en el puerto. Dragadoras, obreros, moles inmensas de piedra... La gaviota volaba y jugaba con el mar. El mar le entregaba sus peces más pequeños para que ella comiera. Entonces, la gaviota le dijo:
- Van a desviarte de tu camino.
- ¿Quiénes?- respondió el mar sorprendido.
- Los hombres van a canalizar la ría.
Y el mar lo lamentó mucho, porque estaba acostumbrado a luchar contra la roca. La echaría de menos...
La roca, sin embargo, cuando canalizaran la ría tendría un problema menos y un descanso más. Pero sólo pensar en el descanso la aburría...
- ¡Déjame en paz! - gritó arisca la roca.
- Cálmate. Vengo a despedirme - respondió cortesmente el mar.
- No te creo. Siempre vienes y vas. Volverás - dijo la roca.
- No, no puedo.
- Entonces... ¿me voy a quedar sola? - preguntó asustada la roca.
- Era lo que querías, ¿no? - respondió el mar.
- Puedo vivir sola perfectamente - exclamó la roca con aire prepotente.
- Nadie puede - dijo con pena el mar.
Y vinieron los hombres. Y cayeron las piedras. Y trabajaron las grúas. Y el mar no volvió...
El mar encontró otro camino y conoció otras rocas. Al principio echaba de menos a su roca. Pero debía moverse, golpear otras rocas, encontrar su fuerza y seguir su nuevo destino.

La roca se fue secando. Al principio disfrutaba de su paz. Pero su soledad comenzó a aprisionarla. Ya no se posaba la gaviota. La suave humedad fue desapareciendo. Ya no podía llorar. Se había quedado sin lágrimas...
Llamó al mar, a su mar, a su ola...; llamó a la gaviota..., pero ninguno acudía.
Los niños iban a jugar donde ella estaba. Colocaban pucheros viejos sobre ella, pintaban dibujos, rompían cosas encima de ella... Estaba expuesta al peligro.
Un día unos gamberros tiraron sobre ella un bidón de brea. La roca, entonces, dejó de ver, de oír, de sentir... La roca, en ese mismo momento, HABIA MUERTO.