martes, 21 de septiembre de 2010

De violinistas y mendigos ...


Esta es la historia de un hombre que reflejaba en su forma de vestir la DERROTA, y en su forma de actuar, la MEDIOCRIDAD.

Ocurrió en París, en una calle céntrica, donde este hombre, sucio y maloliente, tocaba un viejo violín. Frente a él, y sobre el suelo, estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de él y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa. El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible debido a lo desafinado del instrumento y a la forma aburrida con que lo tocaba.

Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. La esposa le pidió al concertista que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo y decidió ayudarle. Le solicitó el violín y el mendigo musical se lo prestó con cierto recelo.

Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y entonces, con gran maestría, arrancó una melodía fascinante del violín. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo. Al escuchar la música, la gente de calles cercanas acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando el extraño concierto. La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todos los colores. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, el mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: "¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!". Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.

MORALEJA

La vida nos da a todos "un violín". Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar "ese violín" como nos plazca. Tenemos lo que coloquialmente llamamos libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es un maravilloso derecho, pero también una gran responsabilidad.

Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No son conscientes de que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente nuestras actitudes si queremos ejecutar un buen concierto. Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie. Esta gente es la que hace su trabajo de la forma: "hay vamos..."; que piensa en términos de "a mí así me vale...", y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades. Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.

Pero la vida no funciona así, y más ahora, en estos tiempos tan duros que vivimos, sumidos en una crisis en la que si no eres el mejor y el más preparado, no puedes permitirte el lujo de pedir que te regalen nada. Ahora es tiempo de tocar la mejor de las melodías y de dar el mejor de los conciertos. Tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría. Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario y aspirar siempre a prepararnos para ser los mejores.

La historia está llena de ejemplos de gente que, aún con dificultades, llegó a ser un concertista de éxito con ese violín que es la vida. Y también está completa de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín ser mendigos musicales. Como he dicho antes, todos tenemos ese"libre albedrío". Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella una porquería. Esa es tu decisión personal.

¿Qué quieres ser? ¿Un RECONOCIDO VIOLINISTA o un triste MENDIGO MUSICAL?

jueves, 2 de septiembre de 2010

Vuelta al cole ...

Ya estoy de vuelta. Se acabó el verano. Llega septiembre y, con él, la vuelta a la rutina, al trabajo, a los madrugones, la vuelta al cole...
A los que seguís ahí, HOLA DE NUEVO, vuelvo con las pilas cargadas y la cabecita llena de ideas para seguir escribiendo. A los nuevos, BIENVENIDOS. Gracias por uniros a este maravilloso viaje por la vida, los sentimientos, los pensamientos y las ideas... Prometo no aburrir y, si lo hago, por favor, hacédmelo saber, puede que no me dé cuenta ya que "prefiero que la inspiración me pille trabajando" como a Dalí.

Ha sido un verano intenso, lleno de anécdotas, emociones, risas, llantos... que contaré capítulo a capítulo en mi blog. Os confesaré que soy otra, aunque nunca he dejado de ser la misma. He cambiado, he vuelto renovada, tranquila y, por encima de todo, muy positiva. Comencé el verano siendo una mujer soltera; lo he terminado sumida en una incipiente relación que afronto con ilusión y muchísimo amor. He de reconocer que lo he pasado un poco mal estando en medio de discusiones entre "mi corazón" y "mi razón", pero aquí estoy, sana y salva. ¿Y si en realidad el tiempo no lo pudiese todo, si no fuese tan cierto que las cosas con el pasar de los días se van olvidando, o las heridas no se van cerrando? Es muy fácil pensar que con sólo dejar pasar el tiempo las cosas se solucionan, y lo peor es que una se autoconvence y se cree una superwoman, se vuelve a sentir fuerte.
Sin embargo, un buen día, quizá el menos pensado, todo el castillo que creías tan sólido comienza a temblar, porque te encuentras de nuevo cara a cara con el AMOR, con ese sentimiento tan helado y dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo, sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir, quiere gritar que está vivo y que va a dar pelea. Entonces la RAZÓN piensa y te dice:

- ”¡Otra vez no! ¿o acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a ponerte en pie?, ¿o no te acuerdas de esas noches sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas? ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que ya estás de pie no sería mejor que anduvieras por otros caminos? ¡Piensa! ¡no te equivoques! Una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante descendiste al más profundo de los infiernos, ¿crees que vale la pena?. Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente, todo eso lo único que te va a hacer es ilusionarte y volverte a lastimar".

Mi CORAZÓN no se queda callado y, después de un rato, replica:

- "No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sí sé que no son tampoco del todo equivocadas: no es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no está dispuesto a olvidar, porque nunca será perdonado, pobre de aquel que es tan ciego y vacío, que no es capaz de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor... Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir...

Creo que uno debe jugársela por lo que siente. Le puede salir bien o mal, puede equivocarse o vivir el resto de su vida con la persona que ama, pero tiene que luchar siempre. Lo que es imperdonable es que por rencor o desconsuelo no seamos capaces de gritarle a todo el mundo que por nuestro amor daríamos la vida.
No sé quién ganó la doscusión. Lo que sí sé es que la que se enamora soy yo, y el amor se siente con el CORAZÓN, no con la CABEZA.

Ya está aquí la vuelta al cole, la vuelta al trabajo. Yo también he vuelto, cambiada, distinta, pero sigo siendo la misma. Con más fuerza y más ganas de seguir haciendo las cosas bien. Más enérgica y más segura. Más tranquila y tomándome las cosas con más calma. Más MAMÁ, cuidando más y mejor a mi "monstruo de las galletas" particular.

Más GUAPA. Será el tener novio que, dicen por ahí, me ha sentado muy bien...