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La CRISIS...

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Si alguna palabra tiene el privilegio de ser la más nombrada en los últimos dos años, esa es la palabra CRISIS: la usamos para justificar todo lo que nos va mal. Que no llegamos a fin de mes, la culpa es de la CRISIS. Que no podemos irnos de vacaciones en Agosto, eso es por la CRISIS. Que no podemos comprar al niño el juguete que le gusta, la CRISIS no nos lo permite... Y yo me pregunto: ¿La CRISIS está únicamente relacionada con el dinero? Si nos damos cuenta, siempre sale a colación cuando sacamos el tema monetario, cuando hay que sacar a relucir los euros, la CRISIS es la excusa perfecta para hacerlo. Entiendo que la época que estamos viviendo es difícil (más para unos que para otros), pero precisamente por eso, ¿no deberíamos querernos más? ¿No deberíamos besar, abrazar, escuchar, entender más? Parece que la CRISIS ha contagiado todo y se ha convertido en una Pandemia más grave que la Gripe A. Me asombra ver lo arisca que está la gente, lo desagradable de sus expresiones, lo que le...

El día más bello... (Capítulo Final)

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Pagó veinte euros al taxista y ni siquiera cerró la puerta al salir. Apenas recorrió unos metros cuando la vio. Podría reconocerla entre un millón de personas. Allí estaba ella, riendo, aplaudiendo y observando muy atenta la actuación de un mimo . Quiso acercarse y besarla, pero no lo hizo. Mejor no precipitarse , pensó. Subió a su casa mirando de nuevo el reloj. No había dejado de hacerlo desde que salió del hospital. Sólo le quedaban diez minutos. El corazón le latía muy rápido y apenas le salía aire para poder respirar. El momento había llegado y lo tenía allí, rozándolo con los dedos. Decidió asearse un poco antes de que ella llegara. Se lavababa la cara cuando el timbre sonó. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Todavía ni se había quitado el pijama del hospital.¡Qué nervios! No podía tardar más, tenía que abrir ya. El timbre volvió a sonar. Miró por la mirilla y la vio. Con su vestido nuevo, muy guapa y sonriente, tal y como la recordaba… Suspiró, cogió el pomo y lo giró. La puer...

A un egoísta...

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A ti, que no te mereces siquiera que malgaste mi tiempo en escribirte... A ti, que has recibido tantas cosas buenas y las has tirado a la basura. A ti, que junto a mí tuviste el mundo a tus pies y viviste tan bellos momentos. A ti, que fuiste mi gran ilusión después de mucho tiempo. A ti, que conseguiste que volviera a vibrar cuando me abrazabas. A ti, a quien dediqué mis mayores momentos, mis mejores caricias y mis palabras más sinceras. A ti, que me hiciste creer que era especial. A ti, que me hiciste sentir el ser más pequeño e insignificante de este mundo. A ti, por quien he pasado tantas noches en vela. A ti, por quien he derramado mares de lágrimas. A ti, que no sabes lo que es querer ni que te quieran. A ti, el ser más egoísta que jamás he conocido: GRACIAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS. Ya no me importas. Ya has salido de aquí y, esta vez , a la puerta le he puesto tantos candados que ni siquiera sé dónde están las llaves. GRACIAS por ser así, EGOÍSTA, PREPOTENTE, ORGULLOSO y, sobre todo...

La bailarina...

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Una joven, que desde pequeñita había asistido a clases de ballet, sintió un día que ya estaba preparada para entregarse a la disciplina de la danza y que quería convertir su afición en profesión. Deseaba llegar a ser primera bailarina en alguna compañía importante y quería comprobar si poseía las dotes necesarias. Un verano llegó a su ciudad una gran compañía de ballet. Ella, ni corta ni perezosa, y tras asistir con agrado a la actuación, se coló entre bambalinas e intentó localizar al director. Se metió en más de un camerino y, por fín, dio con él. - Quisiera llegar a ser una gran bailarina - le dijo - pero no sé si tengo el talento que hace falta. - Vamos a comprobarlo entonces, hazme una demostración - le respondió el maestro. La joven comenzó a mover su cuerpo y a dejarse llevar, a flotar y a imaginarse la gran bailarina que quería llegar a ser. Transcurridos apenas cinco minutos, el director la interrumpió, mientras movía la cabeza en señal de desaprobación. - No, no tienes condi...

El día más bello... (Cuarta Parte)

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Mientras estaba en aquella habitación de hospital, lúgubre y triste, empezó a saborear los momentos más dulces que había compartido junto a ella. Recordó el primer cumpleaños que pasaron juntos. Cómo olvidarlo.. fue especial, como todos los que le siguieron. Ella invitó a todos sus amigos, a todo el mundo que consideraba importante , estaba feliz y llenaba todo con su risa, con el brillo de su mirada, con la ilusión que ponía al abrir sus regalos ... No pudo evitar emocionarse. Deseaba tanto volver a ver esa carita, volver a escuchar esa risa... Treinta días de espera estaban a punto de llegar a su fín, pero, a no ser que ocurriera un milagro, esta vez tampoco iba a poder disfrutar de todos aquellos recuerdos. Y el milagro ocurrió. La puerta de la habitación triste se abrió y apareció una enfermera llena de informes: - Puede irse - le indicó mientras le entregaba los papeles de su alta. - El médico descarta cualquier lesión cerebral y considera que puede irse tranquilo a su casa. Se le...

Moraleja...

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Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó. Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: "Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?". El maestro respondió: "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar". Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida. MORALEJA: "No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones".

Intuición materna...

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Andrés vivía en un apartamento con Claudia. Ante los ojos de su familia, Claudia sólo compartía piso con Andrés. Nadie podía sospechar otra cosa. Un día, Andrés invitó a su madre a cenar. Durante la cena la madre no pudo quitar su atención en lo hermosa que era Claudia. Siempre sospechó que su hijo tenia una relación con ella y, al verla, la sospecha no pudo sino acrecentarse. En el transcurso de la velada, mientras veía el modo en que los dos se comportaban, se preguntó si estarían acostándose. Leyendo el pensamiento de su madre, Andrés le dijo: "Mamá, sé lo que estás pensando, pero te aseguro que Claudia y yo sólo somos compañeros de piso". Unos días más tarde, Claudia le comentó a Andrés que desde el día en que su madre fue a cenar, no encontraba el cucharón grande de plata para servir la sopa. Andrés le dijo que mandaría un email a su madre para comentárselo, así que se sentó y escribió: " Querida mamá: No estoy diciendo que cogieras el cucharón de plata pero tampoc...