domingo, 1 de mayo de 2011

El placer de ser madre ...


Aprovechando el día 1 de mayo, el día de las madres, voy a felicitarme a mí misma, a dedicarme este poema que me he escrito. Dicho así, tan de sopetón, puede parecer algo presuntuoso, pero nada más lejos de la realidad. Tan sólo quiero transmitir cómo me cambió la vida convertirme en mamá. Por todas esas noches que he pasado sin dormir (y por las que me quedan), por todas esas heridas que he curado, por tantas visitas al médico, por tantas lágrimas que he limpiado... Por todo esto, y por muchas cosas más... ¡FELIZ DÍA, MAMI REBECCA!


Antes de ser mamá,
yo comía mi comida caliente,
mi ropa lucía planchada y limpia todo el día
y mantenía largas y tranquilas conversaciones telefónicas.

Antes de ser mamá,
me dormía tan tarde como quería
y jamás me preocupaban las desveladas,
cepillaba y cuidaba mi pelo,
lucía uñas largas y hermosas,
mi casa estaba limpia y en orden
no tenía que recoger juguetes olvidados por todos lados.

Antes de ser mamá,
no pensaba en lo peligroso de las escaleras,
ni en las esquinas de mis muebles,
no dejaba mi tiempo en consultas con el médico
ni consideraba siquiera la palabra vacuna...

Antes de ser mamá,
no tenía que limpiar comida del suelo,
ni lavar las huellas de pequeños deditos en los cristales,
dormía toda la noche y los fines de semana
eran totalmente relajados.

Antes de ser mamá,
nunca sentí un nudo en la garganta
al mirar a través de unos ojos llorosos y una carita sucia,
no conocía la felicidad total
con sólo recibir una mirada,
no pasaba horas mirando la inocencia dormir en una cuna.

Antes de ser mamá,
nunca sentí que mi corazón se rompiera
en un millón de pedazos
al no poder calmar el dolor de un niño,
nunca supe que algo tan pequeño
podía afectar tanto a mi mundo.

Antes de ser mamá,
no conocía el sentimiento que provoca
tener mi corazón fuera de mi cuerpo,
yo no sabía que tan especial me sentiría
al alimentar a un bebe hambriento,
ni sabía de esa cercanía inmensa entre una madre y su hijo.

Antes de ser mamá,
no imaginaba tanta calidez, tanta dulzura, tanto amor
no imaginaba lo grande y lo maravilloso que sería
ni imaginaba la satisfacción de ser mamá.
ni que yo fuera capaz de sentir tanto.
Y hoy no imagino mi vida sin esa pequeña sonrisa pícara y traviesa,
sin esa huella de chocolate en la pared,
sin ese olor pureza,
sin escuchar de unos pequeños labios,
esa palabra breve e inmensa a la vez:

¡¡MAMÁ!!

domingo, 16 de enero de 2011

SIlenciosamente te persigo ...


Por primera vez en mi blog, voy a "animarme" con un poema. Será que quiero ser novedosa, será que estoy enamorada... No sé porqué, pero al ponerme a escribir, solo han salido de mi cabecita versos y rimas. Espero que este nuevo registro mío también os guste.

Para ti, mi amor, te dedico este mi primer poema. ¿ Te he dicho ya que TE QUIERO?


Silenciosamente te persigo
sin que tú te des ni cuenta
e incluso cuando no estás a mi lado
siento siempre tu presencia.

Porque yo soy el viento que te rodea,
soy el aire que respiras,
y el reflejo de tus ojos
cada vez que tú me miras.

Si algún día sientes
que no estás solo en la habitación
no te preocupes, tranquilo,
es el viento, que soy yo.

Porque así te vigilo y estás a mi lado
sin que tú lo sepas,
aunque algún día, tarde o temprano,
setirás en ti mi presencia.

Cuando estés triste, solo,
deprimido o sin amor
recuerda que el viento que te rodea
siempre seré YO.

Cada día me acerco más a ti
a tus costumbres, a tus días,
a las noches que te envuelven
a tu calida sonrisa.

Y me voy metiendo de lleno
en cada uno de tus sentidos,
cada vez estoy mas cerca
cada día estoy contigo.

Y estamos tan contentos
y alcanzamos lo divino,
nos olvidamos del mundo
para sentir que vivimos.

Y se hace grande lo nuestro
va creciendo contra todo,
y sin medida, ni reservas
nos buscamos como locos.

Y en cada encuentro nuestro
descubrimos poco a poco,
que al final hemos nacido
solo EL UNO PARA EL OTRO.

viernes, 7 de enero de 2011

El señor del balcón ...


Todavía recuerdo a aquel hombre sin nombre de mi ciudad. Esperaba cada día que unos pasos vigorosos sonaran frente a su terraza. Siempre a la misma hora, con ese sonido uniforme y corto producido por unos zapatos de altísimos tacones que marcaban un caminar ligero. Era durante ese pequeño intervalo de tiempo de apenas unos minutos cuando abandonaba cualquier quehacer y todo se paraba a su alrededor. En ese instante el planeta giraba solo por y para ella.

El hombre se asomaba al balcón con cara de estar muy interesado por el estado de los geranios que su esposa llevaba plantando durante muchos años en ese rincón. Regaba las plantas y las movía de lugar, aparentando una gran preocupación porque el sol las bañara con su luz a todas por igual. También arrancaba las hojas secas de las clavelinas, hablaba con las azaleas …

Pero, en realidad, no disfrutaba con el arte de la jardinería. Las margaritas, los pensamientos o la olorosa albahaca le traían sin cuidado. Eran tan sólo una excusa para poder observar, con más detenimiento, el movimiento de su cuerpo, de su melena ondulada bailando al compás de cada zancada y desear que, tal vez, ese día le dedicase una mirada, aunque fuera muy fugaz.

Aquella mañana de primeros de mayo tenía algo de mágica. Todo parecía estar tocado por una belleza especial: el sol brillaba con más fuerza, las plantas estaban más bellas que nunca presentando toda una gama de verdes en sus hojas, así como un arco-iris de colores en las flores que colgaban del balcón. Hasta su mujer canturreaba desde el salón mientras hacía las labores domésticas.

-¡¡Ya viene!! - se dijo para sí, y su corazón se puso a galopar, nervioso, queriendo salir de su pecho. Realizó el ritual de cada día.

Pero en aquella ocasión prestó una atención especial a la flor más grande y perfumada de su pequeño jardín particular. Un rosal enorme y precioso que tenía en una esquinita de su balcón.

- Ya se acerca- pensó, y un suspiro seco se escapó de sus labios. Sin darse cuenta, una rosa cayó al suelo de la calle mientras arreglaba el rosal y fue a parar a los pies de la muchacha. De pronto se hizo el silencio por unos segundos. El familiar taconeo dejó de repicar en el pavimento y se oyó un "Gracias señor, la rosa es la flor que más me gusta".

¡¡ Se había parado bajo su balcón y le había hablado!!! ... No se atrevió a mirarla; así que nunca pudo saber si la joven le dedicó esa mirada tan esperada, aunque intuía que sí. Pero había oído su voz, tan femenina, tan dulce, dándole las gracias: "Qué más puede pedir un anciano como yo", pensó.

Se sintió muy orgulloso, muy importante, porque la joven le había dedicado un minuto de atención. Y fue a partir de aquella mañana cuando el pequeño rosal pasó a formar parte del lugar más importante del balcón y el objetivo prioritario de sus desvelos.

Aquella primavera el balcón se llenó de rosas que realizaron el mismo vuelo de las manos del viejo jardinero a los pies, siempre calzados con altos zapatos de tacón, de la muchacha. El rosal, agradecido por los cuidados recibidos, regaló al hombre muchas flores hasta bien entrado el verano. Y el hombre, cada vez que la muchacha de los altísimos tacones pasaba, le regalaba una rosa desde su balcón...

Hoy es un día gris de finales del invierno. La joven sigue recorriendo el mismo camino, a la misma hora, con ese paso inconfundible y calzada con los inmensos zapatos de tacón. Sabe que ya no encontrará más flores a sus pies cuando la nueva primavera llegue. A pesar de todo, una leve sonrisa aflorará en su cara y tal vez susurre un "Gracias por tus rosas" mientras sus ojos, involuntariamente, se desvíen hacía un balcón, ahora vacío.

sábado, 20 de noviembre de 2010

El reloj ...

Miraba fijamente al reloj. El incesante e imparable paso de los segundos me desquiciaba cada vez más. La aguja continuaba impasible, dando vueltas y vueltas en aquel viejo reloj que otorgaba a la cocina la clásica melodía del "tic-tac". Solamente él lograba romper aquel profundo silencio que todo lo teñía de tristeza, solo él, firme, sincero e implacable. Duró apenas dos segundos esa lágrima cristalina en salir, recorrer mi cara y caer sobre la mesa. Parecieron horas.

Un llanto la acompañó, pero éste duró mucho más de dos segundos. El reloj anunció sin sentimientos que eran las dos de la tarde, luego las tres, las cuatro... y yo seguía ahí, sentada y hundida frente a la pared, fría estructura que me mantenía aún en la silla, seguía allí sentada manteniendo una esperanza y esperando.

Esperando ver aparecer, por entre la vieja puerta de madera, ese sentimiento que creía inexistente, cruel y despiadado, y por momentos increíblemente deseado.

"¿Dónde estás, Felicidad?" susurraban sin cesar mis labios. Y no aparecía, y el tiempo seguía volando en dirección a ninguna parte. Y el reloj seguía sonando "tic-tac, tic-tac" y mi corazón seguía palpitando. La hora llegó...

La cerradura giró, y se oyeron unos pasos ... Tras unos segundos, oí sus gritos: "mami, te traigo un regalo. Te he hecho un dibujo en el cole". Mi larga espera había terminado. La Felicidad acababa de entrar por la puerta. Sonreí. Me levanté para prepararle la merienda. Miré el reloj. Ya no sonaba igual, ahora el tic-tac tenía otro color, ahora el reloj cantaba ... ¿Sería feliz también?

miércoles, 13 de octubre de 2010

La relación perfecta ...


Todos, alguna vez, nos hemos preguntado cuáles son los ingredientes de una relación ideal. Siempre ha existido el debate sobre qué tiene más importancia en la pareja: si el sexo o el amor.
Desde mi humilde opinión, los pilares de una relación perfecta son tres: AMOR, SEXO y ROMANTICISMO.
Paso a describir cada uno de ellos.

AMOR es conocer a tu pareja, saber por qué actúa como actúa y quererla como es sin intentar cambiarla. Es aprender a entenderle, es querer su vida de la misma manera que quieres la tuya. Pero del amor únicamente no viven las parejas. Cuando no existe sexo satisfactorio o atracción sexual, llega el aburrimiento y la falta de emoción y es cuando surge la ruptura amorosa.

Creo que sin la emoción del SEXO ninguna pareja puede sentirse plena, aunque considero que sí puede sobrevivir. Para mí el ingrediente más importante en una relación de pareja es el AMOR. Una relación que se basa solo en la emoción del sexo, está destinada a fracasar también. Tener sexo sin amor te lleva a sentirte insatisfecho, vacío. Tu vocecita interior va a seguir diciéndote “basta, necesito algo emocional” hasta gritarte y que no tengas más remedio que escucharla. Vas a tener que dejar a tu pareja para sentir la emoción del amor.

El tercer y último ingrediente en una relación es el ROMANTICISMO. Si eres afortunado, y el dúo dinámico, AMOR y SEXO, llenan tu vida, estás a un paso de tener una relación ideal, aunque faltaría el tercero en discordia: el romanticismo. Pero, ¿qué significa romanticismo para un hombre y para una mujer?

Para NOSOTRAS, que un hombre nos regale rosas o cualquier otra cosa sin motivo aparente, que se acuerde de nuestros cumpleaños y aniversarios, que nos abra la puerta del coche, que nos arrime la silla cuando nos vamos a sentar, que nos sirva la bebida cuando estamos en la mesa, que nos diga a todas horas lo guapas que estamos... Queramos o no, que un hombre sea detallista nos encanta a todas las mujeres, dejémonos de tonterías. O si no, ¿por qué todavía, cuando encontramos un hombre que nos mima, nos cuida, nos trata como una reina seguimos diciendo aquello de “ya no hay hombres así”? Porque nos gusta que nos cortejen. A TODAS.

¿Qué considera romántico un hombre? Que lo admires, que lo elogies, que lo apoyes en sus sueños y proyectos. En el fondo, los hombres hacen cosas movidos por el deseo de agradar a su mujer, su pareja, su novia... Por eso, lo más anti-romántico que puedes hacer por un hombre es criticarle y señalar sus defectos “por su bien”. No importa que lo hagas porque te consideres sincera, o para que mejore. Ninguna crítica jamás ha servido para mejorar a ningún hombre, eso lo he aprendido con los años y las malas experiencias. Creo que las mujeres tenemos el poder de elevar a un hombre al éxito o llevarlo al fracaso. Por eso, si elogiamos las pocas cosas positivas que vemos en ellos, se van a sentir grandes y mejorarán automáticamente sus aspectos más débiles. Son así de simples. La mayoría de las discusiones en la pareja se deben a la falta de comprensión del romanticismo.

Pero el ROMANTICISMO por si solo, sin AMOR ni SEXO, no puede lograr mucho. Es el caso de las mujeres que tienen un pretendiente que es muy atento con ellas, aunque no les llama la atención ni les atrae. Se preguntan si será bueno darle una oportunidad, pero cuando lo aceptan, se dan cuenta de que no les gusta ni a patadas (ATRACCIÓN SEXUAL) y que no sienten cariño hacia su vida y no lo aceptan como es (AMOR). Seguramente, a este hombre, lo dejarán en un abrir y cerrar de ojos.

CONCLUSIÓN

Una relación perfecta es como una mesa con tres patas: AMOR, SEXO Y ROMANTICISMO. No hay nada más hermoso que reunir los tres ingredientes a la vez. La energía y la emoción que dan a tu vida no tienen comparación con ningún otro placer.

La mesa puede mantenerse de pie tambaleante con una sola pata, la del AMOR, pero en ningún caso con cualquiera de las otras dos, ROMANTICISMO Y SEXO, si no hay amor.

Y tu relación ¿cuántas patas tiene? (la mía, de momento, no cojea, y me ocuparé muy mucho de que nunca lo haga...)

martes, 21 de septiembre de 2010

De violinistas y mendigos ...


Esta es la historia de un hombre que reflejaba en su forma de vestir la DERROTA, y en su forma de actuar, la MEDIOCRIDAD.

Ocurrió en París, en una calle céntrica, donde este hombre, sucio y maloliente, tocaba un viejo violín. Frente a él, y sobre el suelo, estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de él y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa. El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible debido a lo desafinado del instrumento y a la forma aburrida con que lo tocaba.

Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. La esposa le pidió al concertista que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo y decidió ayudarle. Le solicitó el violín y el mendigo musical se lo prestó con cierto recelo.

Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y entonces, con gran maestría, arrancó una melodía fascinante del violín. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo. Al escuchar la música, la gente de calles cercanas acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando el extraño concierto. La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todos los colores. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, el mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: "¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!". Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.

MORALEJA

La vida nos da a todos "un violín". Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar "ese violín" como nos plazca. Tenemos lo que coloquialmente llamamos libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es un maravilloso derecho, pero también una gran responsabilidad.

Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No son conscientes de que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente nuestras actitudes si queremos ejecutar un buen concierto. Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie. Esta gente es la que hace su trabajo de la forma: "hay vamos..."; que piensa en términos de "a mí así me vale...", y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades. Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.

Pero la vida no funciona así, y más ahora, en estos tiempos tan duros que vivimos, sumidos en una crisis en la que si no eres el mejor y el más preparado, no puedes permitirte el lujo de pedir que te regalen nada. Ahora es tiempo de tocar la mejor de las melodías y de dar el mejor de los conciertos. Tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría. Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario y aspirar siempre a prepararnos para ser los mejores.

La historia está llena de ejemplos de gente que, aún con dificultades, llegó a ser un concertista de éxito con ese violín que es la vida. Y también está completa de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín ser mendigos musicales. Como he dicho antes, todos tenemos ese"libre albedrío". Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella una porquería. Esa es tu decisión personal.

¿Qué quieres ser? ¿Un RECONOCIDO VIOLINISTA o un triste MENDIGO MUSICAL?

jueves, 2 de septiembre de 2010

Vuelta al cole ...

Ya estoy de vuelta. Se acabó el verano. Llega septiembre y, con él, la vuelta a la rutina, al trabajo, a los madrugones, la vuelta al cole...
A los que seguís ahí, HOLA DE NUEVO, vuelvo con las pilas cargadas y la cabecita llena de ideas para seguir escribiendo. A los nuevos, BIENVENIDOS. Gracias por uniros a este maravilloso viaje por la vida, los sentimientos, los pensamientos y las ideas... Prometo no aburrir y, si lo hago, por favor, hacédmelo saber, puede que no me dé cuenta ya que "prefiero que la inspiración me pille trabajando" como a Dalí.

Ha sido un verano intenso, lleno de anécdotas, emociones, risas, llantos... que contaré capítulo a capítulo en mi blog. Os confesaré que soy otra, aunque nunca he dejado de ser la misma. He cambiado, he vuelto renovada, tranquila y, por encima de todo, muy positiva. Comencé el verano siendo una mujer soltera; lo he terminado sumida en una incipiente relación que afronto con ilusión y muchísimo amor. He de reconocer que lo he pasado un poco mal estando en medio de discusiones entre "mi corazón" y "mi razón", pero aquí estoy, sana y salva. ¿Y si en realidad el tiempo no lo pudiese todo, si no fuese tan cierto que las cosas con el pasar de los días se van olvidando, o las heridas no se van cerrando? Es muy fácil pensar que con sólo dejar pasar el tiempo las cosas se solucionan, y lo peor es que una se autoconvence y se cree una superwoman, se vuelve a sentir fuerte.
Sin embargo, un buen día, quizá el menos pensado, todo el castillo que creías tan sólido comienza a temblar, porque te encuentras de nuevo cara a cara con el AMOR, con ese sentimiento tan helado y dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo, sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir, quiere gritar que está vivo y que va a dar pelea. Entonces la RAZÓN piensa y te dice:

- ”¡Otra vez no! ¿o acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a ponerte en pie?, ¿o no te acuerdas de esas noches sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas? ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que ya estás de pie no sería mejor que anduvieras por otros caminos? ¡Piensa! ¡no te equivoques! Una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante descendiste al más profundo de los infiernos, ¿crees que vale la pena?. Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente, todo eso lo único que te va a hacer es ilusionarte y volverte a lastimar".

Mi CORAZÓN no se queda callado y, después de un rato, replica:

- "No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sí sé que no son tampoco del todo equivocadas: no es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no está dispuesto a olvidar, porque nunca será perdonado, pobre de aquel que es tan ciego y vacío, que no es capaz de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor... Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir...

Creo que uno debe jugársela por lo que siente. Le puede salir bien o mal, puede equivocarse o vivir el resto de su vida con la persona que ama, pero tiene que luchar siempre. Lo que es imperdonable es que por rencor o desconsuelo no seamos capaces de gritarle a todo el mundo que por nuestro amor daríamos la vida.
No sé quién ganó la doscusión. Lo que sí sé es que la que se enamora soy yo, y el amor se siente con el CORAZÓN, no con la CABEZA.

Ya está aquí la vuelta al cole, la vuelta al trabajo. Yo también he vuelto, cambiada, distinta, pero sigo siendo la misma. Con más fuerza y más ganas de seguir haciendo las cosas bien. Más enérgica y más segura. Más tranquila y tomándome las cosas con más calma. Más MAMÁ, cuidando más y mejor a mi "monstruo de las galletas" particular.

Más GUAPA. Será el tener novio que, dicen por ahí, me ha sentado muy bien...