domingo, 27 de junio de 2010

La peor madre del mundo ...


Esta tarde mi hija me ha dicho con cara de enfadada y mucho sentimiento: "ERES MALA, YA NO TE QUIERO, NO ERES MÁS MI AMIGA" . Todo porque hemos tenido una pequeña conversación algo subida de tono sobre las cosas que se deben y no se deben hacer en casa. Este pequeño incidente con mi hija me ha servido de inspiración para este relato.

¿Cómo era vuestra madre cuando érais pequeños? ¿Era buena? Os puedo asegurar que yo tuve la PEOR MADRE DEL MUNDO.
Mientras otros niños comían dulces y chocolate para desayunar, mi hermana y yo teníamos que comer cereales con leche y un buen puñado de galletas maría, insípidas y sin chocolate. Mientras en el cole, los demás niños llevaban un refresco y un bollycao para el recreo, nosotras llevábamos sandwiches caseros de jamón y queso y una botella de agua en la mochila.

Mi madre insistía en saber siempre dónde estábamos, a todas horas. Ella tenía que saber quiénes eran nuestros amigos y qué era lo que hacíamos cuando estábamos con ellos. Aunque a mi hermana y a mi nos avergonzaba admitirlo, nuestra madre violaba la Ley del Trabajo de Menores y nos hacia fregar los platos, hacer las camas, barrer el suelo, recoger y ordenar nuestra ropa, tirar la basura y todo tipo de trabajos inhumanos. Es más, llegamos a pensár que mi madre se pasaba las noches en vela inventando nuevas tareas para que las hiciéramos al día siguiente.
Siempre nos insistía en que teníamos que decir la verdad. Creo que cuando éramos adolescentes era capaz de leer nuestra mente y, como mintiéramos, nos pillaba. No sé cómo se las ingeniaba, pero tenía un radar anti-mentiras.

Y después, cuando empezamos a salir con chicos y a tener nuestros primeros novios, las cosas se pusieron peores. Mi madre nunca permitió que nuestros "amigos" tocaran el claxon del coche y esperaran frente a la puerta de casa hasta que saliéramos. ¡¡No!! Tenían que entrar en casa para que ella pudiera conocerlos, para pasar lo que ella denominaba "El Test". Mientras que todas nuestras amigas podían salir con sus "amigas" y "amigos" desde los 12 o 13 años, nosotras tuvimos que esperar hasta haber cumplido los 16.

Es triste decirlo, pero por culpa de nuestra madre mi hermana y yo nos perdimos muchísimas experiencias que otros jóvenes normales vivieron a nuestra edad... A ninguna de las dos nos sorprendieron robando algo en el supermercado de la esquina, o rayando un coche o enzarzadas en peleas callejeras. Y todo, por culpa de mi madre.

Ahora que ya soy una mujer adulta, madura y responsable, y que ya no vivo con mi madre; ahora que la mamá soy yo, tengo que reconocerlo, estoy haciendo el mayor de los esfuerzos para ser la PEOR MAMÁ DEL MUNDO para mi hija, tal y como mi madre lo fue conmigo.
Y, a decir verdad, creo que eso es lo que está yendo mal en nuestra sociedad: YA NO HAY SUFICIENTES MALAS MADRES.

3 comentarios:

A las 28 de junio de 2010, 15:55 , Blogger Sonsoles ha dicho...

Cuanta razón tienes, es muy difícil ir contra la corriente del resto de madres TAN BUENAS y COMPRESIVAS que dejan a una niña de 14 años estar en internet, chateando hasta las dos de la mañana... por ejemplo. Hace falta un curso de "mala madre" de verano para poder llegar al próximo curso bien preparados, que cada año es más difícil.
Suerte
Sonsoles

 
A las 28 de junio de 2010, 22:14 , Blogger Manuel ha dicho...

Llevas toda la razón del mundo Rebecca, estoy totalmente de acuerdo contigo.
Cada día tenemos que estar mas agradecidos a nuestras madres, aquellas tan malas como pensábamos que eran.
¡¡¡ Arriba ese tipo de "mamas mas malas del mundo" !!!

 
A las 9 de septiembre de 2010, 17:50 , Blogger maria ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 

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