miércoles, 31 de marzo de 2010

El sueño del caracol...

Hoy no voy a escribir la cuarta parte de mi relato (mis lectores tendrán que esperar un par de días más para saber qué pasa en El día más bello) Hoy quiero compartir con todos vosotros este cortometraje que me ha llegado al alma: El sueño del caracol.

No siempre las historias terminan bien, lo digo por experiencia propia. A veces nosotros mismos somos nuestro peor obstáculo. Siempre podriamos haber hecho más, pero el miedo no nos deja actuar.
Hay que hablar de frente, y no dejar pasar el tiempo. Hay que sentir y transmitir ese sentimiento cada día, como si fuera el último día que vivimos... Aprendamos a saltar a la piscina más a menudo, a no pensar por los demás, a darle a la otra persona la oportunidad de decidir,que nunca nos queden la desesperación y la impotencia de pensar "qué habría pasado si..."

Si fuera tu último dia en la Tierra, ¿qué harias? ¿Le dirias a esa persona lo mucho que la amas? ¿Te disculparias con esa persona que heriste? ¿Qué cosas pendientes le quedarían a tu alma por hacer?

3 comentarios:

A las 6 de abril de 2010, 21:04 , Blogger Tu mirada me hace grande :) ha dicho...

Rebe :)
me encanta tu blog.

un muxuu!

 
A las 7 de abril de 2010, 1:22 , Blogger REBECCA ha dicho...

¡Pero qué prima más agradecida tengo, por Diosss! He escrito cositas nuevas, espero que te gusten tambiém, Por cierto, antes me he metido a "cotillear" un poco en el tuyo y, lo de la "mala leche" viene de familia, jajaja. ¡Musus cariño!

 
A las 7 de abril de 2010, 22:02 , Blogger Manuel ha dicho...

Es curioso rebecca, nunca me han gustado las historias tristes, pero muchas de ellas, como esta que tu nos cuentas aquí y nos has colgado el video, nos enseñan cosas muy importantes en la vida y tú nos has refrescado la memoria y yo como siempre estoy totalmente de acuerdo contigo. Se siente una angustia inexplicable e indesciptible, pero muy, muy grandísima cuando por nuestros propios miedos no le decimos a alguien lo que verdaderamente sentimos por ella ni lo muchísimo que la queremos, aunque ella lo sepa con toda certeza, pero cuando ya es demasiado tarde y no tiene remedio, puedes llevarte el resto de tu vida viviendo con esa angustia.
Gracias por escribir así.

 

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